Probablemente la mayoría de los venezolanos no percibe el beneficio directo de las actividades de responsabilidad social empresarial, especialmente en un país con una brecha social tan acentuada.
Lo que sí es seguro es que ese mercado – consumidores de clase C, D y E- cambió y hoy le exige a los empresarios mayor conexión y valores que vayan más allá de la venta de sus productos. Falta camino por recorrer, sin embargo, son muchas las corporaciones que han entendido que el rendimiento del negocio no es sólo económico sino social y hacia allá están llevando sus planes de negocio.
Para que cualquier estrategia competitiva perdure en el tiempo tiene que tener límites y ese límite se llama bienestar. No sólo es generar dinero, sino construir bienestar, entendiéndolo como un mecanismo clave para garantizar la sostenibilidad del negocio. Esa conciencia requiere códigos coherentes de comportamiento ético. “hay que ser coherentes entre las cosas que realmente te preocupan en el ambiente que te rodea y con las que te ocupas en el ambiente corporativo”, explica Italo Pizzolante, experto y asesor internacional en la materia.
La definición, según Pizzolante, es simple: “la responsabilidad social empresarial es un estado de conciencia del estado del negocio”. Y en Venezuela “es mucho mayor de lo que estamos dispuestos a aceptar”.
Más allá de producir riquezas, muchos ejecutivos están entendiendo que el rol de la empresa es generar valor social, más todavía en un país con 96% de la población en las clases C, D y E, un mercado enorme y con grandes cambios en sus patrones de consumo que hoy exige de las empresas una nueva forma de vinculación, más allá de los productos que vende.
Proceso para lo social
Una gestión de responsabilidad social debe vincularse directamente en la toma de decisiones corporativas. Para Italo Pizzolante, pasa por:
- Valorar la transparencia para generar confianza en el mundo interior en los accionistas de la empresa.
- Alinear los procesos en la cadena de valor con los objetivos de sostenibilidad. La contratación de proveedores, por citar un ejemplo, cuyos procesos sean coherentes con los de la empresa.
- Vincularse con el ambiente, entendiendo a este ecosistema como la comunidad.
- Pensar en la gran asimetría económica y social del país y de Latinoamérica.
Estrategias que se miden
¿Se puede medir la responsabilidad social empresarial? Aporta a las corporaciones:
- Paz laboral
- Capacidad de movilización
- Apoyo del consumidor, lealtad y respeto
- Acceso inmediato a inversiones
- Mayor capacidad para atraer recurso humano
- Menos riegos legislativos
- Mayor sostenibilidad del modelo de negocio
- Mayor inclusión social
En porcentajes
En Venezuela el concepto sobre responsabilidad social empresarial es muy amplio. Según una reciente encuesta elaborada por Datos, la mayoría la define como una ayuda de las empresas a la comunidad (casi 40% de la muestra), donaciones que realizan las empresas (10,3%) y ayuda de las corporaciones a los más necesitados (9,3%).
Al medir las ganancias de esas estrategias, la mayoría indicó que fortalece la buena imagen de la empresa (37,3%), da publicidad (37%) y genera confianza en la comunidad (casi 25%).
El estudio coloca a Polar como la empresa o marca líder en responsabilidad social en el país, seguida de Kino Táchira, Pdvsa, Cocacola, Ace y Pepsicola. Además, la encuesta muestra un dato interesante: 93% de la muestra aseguró que las actividades de responsabilidad social empresarial deberían tener mucha mayor divulgación.
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