Hoy en día el profesional más adecuado es aquel que, además de conocimientos, tiene habilidades, actitudes e intereses compatibles con su función. Las palabras claves y las expresiones que se repiten constantemente en general coinciden en un punto: la tendencia a dar valor y potenciar a las personas, al ser humano, lo que para las empresas supone numerosos cambios en torno a las siguientes preguntas:
• ¿Qué perfil de personas necesita la organización?
• ¿Qué se está haciendo hoy en nuestras empresas? ¿Es suficiente para enfrentar un mercado competitivo y globalizado?
• ¿Cuál es la clave de la supervivencia y del éxito?
• ¿Qué pueden agregar las empresas a su negocio para hacerlas más competitivas?
El término competencia es un concepto cuya aplicación en el medio empresarial se ha extendido e intensificado, en los últimos años. Las actitudes son también un dominio que se va descubriendo como determinante por su incidencia en la generación de dinámicas de cambio en las organizaciones.
Pero hay que mezclar estas actitudes con ciertas competencias que son las características personales que han sido comprobadas como generadoras de un desempeño exitoso. ¿Cuáles son las competencias y cómo se articulan? De la siguiente manera:
* Gerenciarse mejor a sí mismo, sensibilizándose con lo que pasa y comprendiendo cómo lo que sucede afecta. Esto es vital para reaccionar de la manera más adecuada posible.
* Conformar un buen sueño, identificando oportunidades de acción para orientar los esfuerzos hacia la satisfacción de una necesidad interesante y conveniente.
* Interactuar con otros, comprendiendo la manera cómo los demás actúan y reaccionan, logrando sintonizarse adecuadamente con otras personas.
* Concretar, de forma que pueda completar las metas haciendo realidad los sueños de la organización.